Chefchaouen – Escapada en la ciudad azul

Chefchaouen

Un apasionado a la fotografía de viajes tiene el deber moral de perderse – por lo menos una vez en la vida – entre los callejones de la medina de esta pequeña ciudad marroquí.

Chefchaouen

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Punto de partida para visitar la zona interna del valle del Rif y su naturaleza, esta ciudad conocida también como Chauen está protegida por sus montañas – su nombre de hecho significa “mira los cuernos”, en referencia a los dos picos Meggu y Tissuka – y ha desarrollado su casco antiguo ocupando la ladera de una colina.

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La apariencia andaluza de la ciudad – la parte más al norte de la medina es la más antigua y se conoce como Rif Andalous – se debe al hecho de que sus pobladores fueron los exiliados judíos y musulmanes expulsados de la península ibérica por la Reconquista.

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La peculiaridad de esta ciudad es seguramente el entramado urbano pintado en blanco cal y en las varias tonalidades de azul producidas por el uso del añil, color elegido en su momento por los habitantes sefardíes y que luego se mantuvo por su efecto repelente capaz de mantener alejados a los mosquitos de las viviendas.

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Chefchaouen detalle puerta

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QUÉ VER EN CHEFCHAOUEN

La recomendación fundamental es pasar el día callejeando por la medina.

Para acceder al centro de la ciudad puedes entrar por una de sus ocho puertas; las tres puertas más al norte se encuentran a lo largo de las murallas.

Es imprescindible la visita a la plaza Uta el Hammam, que destaca por albergar la bonita fortificación de la Kasbah – en su interior puedes visitar el jardín y el museo etnográfico.

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Además, es el emplazamiento de la Gran Mezquita (“Jamaa El-Kebir “) con su característico minarete de forma octogonal. Si en su pasado la ciudad llegó a estar prohibida a los extranjeros, hoy en día Uta el Hammam es el centro turístico de la urbe, y las terrazas de los restaurantes y sus precios dan fe de ello; después de un buen pateo, merece la pena volver aquí y relajarse en una de sus azoteas, tomando un té a la menta al estilo bereber.

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Dejándote atrás al enorme cedro que domina la plaza, puedes salir hacia el norte y adentrarte en el barrio del Rif Andalous. Su calle principal, Al Hassan Awal, atraviesa por completo esta zona: yendo hacia el este te conducirá hacia la zona de los lavaderos, mientras que hacia el oeste te adentrarás en el Souk. Recorrerla entera es una buena opción si quieres capturar con tu cámara un sinfín de rincones maravillosos.

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La mayoría de callejones que nacen a partir de Al Hassan Awal son trazados empinados, así que prepárate mentalmente para subir y bajar por escaleras durante tu exploración. Dicho esto, es mejor evitar las horas más calurosas del día.

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Si madrugas, gozarás de la salida del sol por detrás de los montes y sus rayos pintarán sobre las casas unos preciosos dibujos de sombras. Si te sacan de tu país con los ojos vendados y te sueltan aquí, lo primero que pensarás es que te han llevado a las cicladas griegas!

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Queda además comprobado que si a las 7,30 de la mañana el obturador de tu cámara ya está funcionando, por las calles no encontrarás más que niños yendo al colegio y escucharás todavía los pacíficos ronquidos de los padres provenir de las casas color pitufo.

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Con el pasar de las horas, la medina se va despertando, en el Souk empiezan a abrir las tiendas de artesanías y de souvenirs, y los ebanistas en su talleres se ponen manos a la obra. Aquí, seguirás encontrándote con callejuelas pintorescas, algunas decoradas con pequeños floreros coloridos. Para una parada refrescante, una buena opción son las terrazas de la plaza El Haouta, justo al sur.

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En el lado este de la medina, si sales por la puerta oriental de El Onsar, podrás cruzar el manantial Ras el Maa, y dejando atrás a las mujeres ocupadas en terminar la colada encontrarás el sendero que conduce a Jemaa Bouzaafer, también llamado la Mezquita de los Españoles en honor a sus fundadores. No es ni de lejos la más bonita de las muchas mezquitas que hay en la medina – y hay muchas no obstante el espacio reducido porque Chefchaouen era considerada una “ciudad sagrada” -, pero sí que gana a las demás en cuanto a vistas: desde su colina se puede apreciar el mejor atardecer sobre la ciudad.

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Rápidas sugerencias:

  • Cuando quieras comprar algo, regatea siempre y como si no hubiera un mañana, hasta para contratar el servicio de un taxi de una ciudad a otra.

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  • Si no te interesa comprar kif o hachís, mejor mostrarse resolutivo y dejarlo claro a la cola de vendedores que se te acercarán preguntándote si te apetece visitar sus plantaciones, allá por el Rif; sin embargo, si te interesa la mercancía, regatea.

  • Por comida tradicional, su azotea y su servicio, es recomendable el restaurante Darcom; y el Bab Ssour por su carta original, donde destaca el uso de las plantas aromáticas que ellos mismos salen a buscar por el monte.

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  • Los trabajos de los talleres de cuero son sobresalientes, así como las alfombras y los objetos de madera; si quieres introducirte a la gastronomía marroquí, siempre puedes llevarte a casa un tajín y a ver que tal te sale el pollo con ciruelas.

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  • Si no puedes seguir bebiendo los tés calientes de menta que te sirven en la plaza principal siempre puedes comprarte un polo; sin embargo, si harías lo que fuera por una cerveza, sepas que en el Hotel Parador al este de la Kasbah te sirven botellines de Flag Spéciale; te sabrá a gloria.

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Como llegar desde Tánger

Puedes llegar a Chefchaouen desde varias ciudades marroquíes, a través de su red de autobuses o contratando un servicio de taxi, o incluso bajando desde España en coche.

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Por lo que hemos comprobado durante nuestro viaje, desde Tánger si viajas solo y sin coche lo más barato – unos 30 DH – es montarte en uno de los dos buses diarios que salen de la estación en el centro de la ciudad; se tarda 3 horas. Sin embargo, si viajas en grupo y quieres asegurarte de que todo el mundo tenga un asiento, la opción más cómoda y rápida es elegir un Grand-Taxi – son unos viejos Mercedes que en Tánger son color crema y en Chauen, como no, son azules -: el precio para un coche es de 600 DH y de esta forma evitarás la parada en Tetuán. Si tu recorrido empieza desde el aeropuerto de Tánger, tendrás que añadir 100 DH como suplemento. La carretera está actualmente en buen estado pero la conducción de los locales es algo temeraria. Si tu taxista no tiene instintos suicidas, en 2,5 horas estarás en Chauen.

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